La pasada noche, la OSN nos ofreció un programa con cierto aire oriental. Como primer número tuvimos The WAVE impressions, concierto para marimba y orquesta de Keiko Abe, compositora y marimbista japonesa que ha tenido una importante e influyente carrera musical en todo lo que respecta a la marimba. Keiko Abe toca con ensembles y orquestas de todo el mundo, graba, improvisa, compone, ha desarrollado nuevas técnicas e incluso ha hecho modificaciones al instrumento. Como compositora, sus obras para marimba y diversos conjuntos instrumentales son referente en el mundo de las percusiones.

Este concierto para marimba con orquesta, una de las versiones de The WAVE impressions, es una obra en tres partes que alternan el muy familiar rápido-lento-rápido. En la primera sección hay una introducción orquestal muy corta a la que responde la marimba con gran fuerza: movimientos rápidos con patrones rítmicos repetidos siempre forte que recorren todo el instrumento, estableciendo así el carácter del diálogo con la orquesta, en el que la marimba impone sus condiciones. Sorprende ya desde el primer movimiento cómo la voz de la percusión destaca sobre la masa orquestal. Esto se debe a una muy bien diseñada escritura y a una excelente interpretación del joven marimbista chino Le Yu.

El percusionista chino Le Yu © leyu.co.uk
El percusionista chino Le Yu
© leyu.co.uk

La segunda sección contrasta en velocidad, en carácter y en el uso de los recursos del instrumento. Aquí la marimba crea atmósferas a base de volúmenes muy bajos que van aumentando para dar entrada a la orquesta. Más adelante hay un interesante solo de marimba con carácter improvisatorio y, finalmente, después de otra intervención de la orquesta completa, una cadenza que combina notas largas muy expresivas con trazos veloces que se van extinguiendo hasta alcanzar un pianissimo que enlaza con la última sección, ésta de carácter festivo, otra vez con hincapié en lo rítmico. Aquí, aparte de la exhibición de la riqueza del instrumento, destaca también un sorprendente solo de percusiones.

Además del hechizante sonido y de los numerosos recursos expresivos de la marimba, que hasta hace no mucho eran poco usados en este tipo de música, el ver en vivo la ejecución del instrumento tiene un elemento adicional de gozo que es la gestualidad, casi dancística, necesaria para abarcar el instrumento. Le Yu, con este encantador movimiento, unido a un impecable control técnico, ofreció una gratísima experiencia musical. Los músicos de la orquesta parecían opinar lo mismo, no sólo por sus calurosos aplausos al solista, sino porque la sonrisa de varios de ellos revelaba que habían gozado esta colaboración.

Andrés Salado © www.andressalado.com
Andrés Salado
© www.andressalado.com
Y hablando de gestualidad, también hay que hacer mención especial a otro de los protagonistas de la noche: el director invitado Andrés Salado, quien, quizá por el hecho de dirigir de memoria, revelaba unos movimientos tan libres y tan expresivos que parecía no sólo moldear el sonido y tener la total atención de la orquesta, sino que en muchos momentos casi se podían ver las imágenes y las sensaciones que evocaba para construir su interpretación de las obras. Esto se pudo ver con mayor claridad en la muy conocida suite orquestal Scheherazade de Rimski-Korsakov, obra que, no por conocida y tocada, deja de ser un gran estímulo para la imaginación. Destacó en esta suite, además de la labor del director, la emocionante interpretación de la concertino, Shari Mason, que dio vida al tema que asociamos con la propia Scheherazade. En la primera aparición del tema, la violinista, espléndidamente acompañada por el arpa, recurrió a un vibrato que estuvo a punto de ser excesivo, pero que justo antes de eso logró una cautivadora atención. A partir de ahí, cada aparición del tema, más allá de la excelente ejecución, fue conmovedora.

El programa de esta noche resultó, además de una grata experiencia, una interesante propuesta que equilibró maravillosamente la sensación de lo nuevo con una renovada visita a lo de siempre.