Tabea Zimmermann © Marco Borggreve
Tabea Zimmermann
© Marco Borggreve

Uno de los primeros y más interesantes eventos del año del aniversario de Beethoven será en el lugar de nacimiento del compositor, en Bonn. Allí se se presentará casi toda su obra de música de cámara a lo largo de cuatro fines de semana de enero y febrero. El festival Beethoven Woche 2020 también marcará el cierre la etapa de la violista Tabea Zimmermann como directora artística, un trabajo que le ha aportado mucho más de lo que ella creía.

"Observar el contenido desde la perspectiva de un organizador en lugar de un intérprete cambió mi forma de pensar en muchos sentidos", comenta. "Ha resultado ser una oportunidad fantástica para aprender y comprender mejor cómo funcionan las cosas".

Zimmermann fue algo reacia a aceptar el puesto en un principio. "Si me hubieran dicho hace quince años que sería presidenta de la Beethoven Haus y dirigiría un festival de música de cámara, habría dicho, con seguridad, que no puedo hacer eso", dice. "Cuando me preguntaron en 2013, mi primera reacción fue, gracias, pero no, gracias".

Es una de las más importantes violistas del mundo, ya tenía la agenda completa con conciertos y clases en la Hochschule für Musik Hanns Eisler en Berlín, además, raro es el año en el que no es artista residente, esta temporada, con la Royal Concertgebouw Orchestra. Pero Zimmermann tiene sus propias ideas sobre lo que es un buen festival de música y Beethoven es una figura fundamental en su vida musical y personal. Así pues, cuando la Beethoven Haus accedió a dejarla traer como asesor al escritor y promotor de conciertos español Luis Gago, aceptó el puesto.

Aunque pequeño en estatura y breve en duración, el Beethoven Woche tiene una historia ilustre. En 1890, el primer presidente honorario de la Asociación Beethoven Haus, el famoso violinista Joseph Joachim, lanzó lo que ahora se considera el primer festival de música de cámara del mundo. Fue algo notorio, con lujosas cenas y algunos de los músicos más reconocidos de Europa. Después de la muerte de Joachim en 1907, el festival siguió en marcha, aunque a menor escala, hasta 1956. En 1989, con la apertura de una nueva sala de música de cámara se inauguró una temporada anual de conciertos en Beethoven Haus, y en 2013 la Asociación invitó a Zimmermann a revivir el festival.

"Beethoven siempre fue un compositor importante para mí", dice Zimmermann, quien llegó a su música temprano. Tocaba los tríos de cuerda desde los cinco años con sus dos hermanas. A medida que su carrera se fue desarrollando, aprendió los quintetos y los septetos. Con el Cuarteto Arcanto, el cual formó con el violonchelista Jean-Guihen Queyras y los violinistas Antje Weithaas y Daniel Sepec en 2002, se enfrentaron a los cuartetos de cuerda, particularmente los últimos y notoriamente difíciles que comienzan con el Opus 127.

"Siempre me fascinarán, pero como músico me resultan profundamente enigmáticos, no tengo explicación para ellos", comenta. “Por ejemplo, en una partitura de Brahms puedes analizar el tema, ver la estructura y cómo pasa de una idea a la siguiente. Con Beethoven, hay tantas sorpresas y preguntas. ¿Por qué un compositor escribiría algo en fortissimo y con tanta violencia? Está casi al límite de ser doloroso”.

La viola de Ludwig van Beethoven © Beethoven Haus Bonn
La viola de Ludwig van Beethoven
© Beethoven Haus Bonn

El interés de Zimmermann despertó cuando en 2001 el director de la Beethoven Haus la llamó con una oferta inusual. Beethoven tocaba la viola cuando era joven y su instrumento está en la colección del museo. "Me dijo, tenemos este instrumento que ha estado en silencio durante 100 años y queremos que se vuelva a tocar, ¿lo harías?".

No era una propuesta fácil. Por motivos del seguro, la viola no puede salir de la Beethoven Haus, por lo que Zimmermann tenía que viajar a Bonn para tocarla y finalmente grabar un CD ("Beethovens Bratsche", publicado en 2003 por Ars Musici). Pero resultó ser una experiencia mágica.

"Es bastante pequeña, con cuerdas naturales, sin mentonera. Tiene un sonido muy diferente a lo que necesitamos hoy, no muy grande, pero hermoso, dulce como una soprano", dice. “Fue fantástico, cogerla, acariciarla lentamente, comenzar a tocarla pausadamente y sacarle la primera música en 100 años. Sin duda, esa experiencia ayudó a que mi relación con Beethoven sea mucho más personal”.

La versión moderna del Beethoven Woche se estrenó en 2014 y la primera edición con el sello de Zimmermann llegó al año siguiente. Creó, con el asesoramiento de Luis Gago y la junta de Beethoven Haus, lo que se conoció como "el festival de una obra".

Queríamos ser un poco diferentes, no solo invitar a algunos amigos a una serie de conciertos de música de cámara, sin más", dice ella. “Eso puede estar muy bien, pero queríamos algo bajo una idea específica. Así que cada año elegimos una obra de Beethoven para establecer el tema, el resto de la programación explora ese tema a través de otros compositores hasta la era moderna".

La obra de este año fue las "Variaciones Diabelli ", que dio paso a las variaciones de Mendelssohn, Brahms, Hindemith y una inteligente mezcla de compositores antiguos y contemporáneos. "Es sorprendente lo bien que ha funcionado", dice Zimmermann. "Gran parte del público regresa a los conciertos de la semana y tenemos la impresión de que se van con más conocimiento que cuando empezamos".

Había otra razón para organizar el festival de esa manera: se reservó la mayor parte de la música de cámara de Beethoven para el festival del aniversario 2020, que se ha ampliado a 16 conciertos durante cuatro fines de semana. Zimmermann, como organizadora e intérprete, tiene una doble función durante el festival, por lo que tanto ella como el público tendrán la oportunidad de recuperarse entre los conciertos.

Tabea Zimmermann tocando en el Beethoven Woche Bonn © Fotostyle Boeschemeyer
Tabea Zimmermann tocando en el Beethoven Woche Bonn
© Fotostyle Boeschemeyer

El tema para la edición de 2020 es "progreso y evolución", que refleja el enfoque visionario de Beethoven en la composición. "Su música nunca miraba hacia atrás para mantener la tradición", dice Zimmermann. "Trató de avanzar y evolucionar, siempre muy interesado en probar nuevas técnicas e ideas".

Las sonatas para piano se programarán como parte de la temporada regular de Beethoven Haus, y por tanto, no se han incluido en el festival. Pero casi toda la música de cámara restante del compositor lo está, lo que planteó un desafío para un equipo que nunca se contenta con hacer una programación estándar.

"Fue como hacer un enorme puzle", dice Zimmermann. “Decidimos dividir los géneros y agrupar las piezas siguiendo diferentes asociaciones. Una noche haremos 'primeras' obras: primer trío de piano, primer trío de cuerdas, primer cuarteto de cuerdas. Otra noche haremos tres opus seguidos, los números 95, 96 y 97, que representan tres géneros diferentes. La idea era ofrecer conciertos con identidad propia, pero que también mostraran una visión amplia de Beethoven”.

Contarán con la presencia impresionantes artistas de primer línea como Isabelle Faust y Alexander Melnikov, con colaboradores de toda la vida como Queyras y Sepec, jóvenes talentos como Alina Ibragimova y Cédric Tiberghien, y una mezcla de conjuntos nuevos con otros de mayor trayectoria: Quatuor Ébène, el Belcea Quartet, el Trio Isimsiz. No obstante, Zimmermann aclara rápidamente que faltan muchos de los nombres que uno podría esperar ver en un evento de aniversario de Beethoven por una razón.

"No creo en el estrellato", dice ella. “Las estrellas que vienen a nuestro festival son en realidad artistas muy serios, no solo estrellas, lo cual creo que es un gran problema en la música clásica hoy en día. Hay una serie de personas con grandes nombres, pero vanas. No me interesan. Queremos músicos de la más alta calidad: personas de renombre y que sabemos que son artistas fantásticos, y también gente más joven, que tenga una calidad magnífica, aunque aún no se haya hecho un nombre”.

Una de las grandes fortalezas del festival es también su mayor debilidad. El auditorio de música de cámara de Beethoven Haus es una joya acústica y arquitectónica, un anfiteatro íntimo con 199 asientos y una ventana trasera desde la que ve una estatua de Beethoven del patio. Pero el tamaño limita los ingresos de taquilla, lo que significa que sin un patrocinador importante, el festival puede no ser financieramente sostenible a largo plazo.

Aún así, este Beethoven Woche, reactivado y creativo, ha tenido un impacto innegable en el público y en Zimmermann.

"Creo que es realmente esencial escuchar cómo Beethoven cambió la escritura de la música de cámara", dice ella. “No se podría tener un cuarteto de cuerda hoy en día sin tocar los cuartetos de Beethoven, o referirse a ellos en otras piezas. Cada cuarteto de cuerda escrito después de Beethoven lleva el conocimiento y la importancia de su trabajo en ese género. En pocas palabras: no hay música clásica sin Beethoven".


Este artículo ha sido patrocinado por Beethoven Haus Bonn

Traducido del inglés por Katia de Miguel