Javier Perianes es posiblemente el pianista español más internacional, ha tocado junto a orquestas de los cinco continentes y desarrolla una brillante carrera. A pesar de una agenda repleta de compromisos, ha tenido la amabilidad de responder a las preguntas que le hemos planteado:

© Daniel García Bruno
© Daniel García Bruno
KdM: Aquella tía que le descubrió el piano tuvo una gran intuición...

JP: ¡Habría que preguntarle a ella! Pero, sinceramente, creo que mi tía Isabel solo pretendía que descubriese el sonido del piano y que me inclinase por el instrumento que ella tocaba antes que por cualquier otro.

¿Alguna vez soñó con estar dónde está ahora?

No soy una persona especialmente soñadora, me gusta ir paso a paso y disfrutar de la realidad y no de la posibilidad. Además no considero que esté en ningún sitio en particular, mantengo intacta la ilusión por seguir descubriendo y trabajando.

Su agenda se presenta repleta, ¿de dónde saca tanta energía?

Es un verdadero privilegio poder dedicarse a lo que uno le apasiona profundamente, la Música. Creo que es la propia Música la que te proporciona esa energía para ir afrontando los proyectos que se van presentando en el calendario. También ayuda una buena organización del trabajo y desde luego una ilusión y dedicación constantes.

La ilusión o la motivación con la que uno se presenta ante el piano cambia con el tiempo, ¿en qué momento se encuentra ahora?

Diría que siento la misma curiosidad, si no más, que aquel joven que hace ya algunos años empezaba a aprender a leer música en el conservatorio de Nerva. Evidentemente la responsabilidad y el momento son distintos, pero la actitud y el trabajo permanecen ahí. Estoy muy feliz por poder desarrollar esta preciosa vocación.

Háblenos de su debut en los Proms de este verano.

Los Proms han supuesto una experiencia única para mí. Haber formado parte de un festival de tal prestigio, tradición y solera, con la complicidad de una orquesta a la que me une una relación especial como es la BBC Symphony, y un Maestro de la calidad de Sakari Oramo, ha sido todo un privilegio para mí. Además con un concierto tan particular y querido por el público de los Proms como es el Concierto para piano núm. 2 de Saint-Saëns. Guardaré siempre recuerdos imborrables de aquella noche.

© Daniel García Bruno
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Ha abierto la presente temporada de la OCNE ¿cómo ha sido este reencuentro?

Muy especial. No estaba en temporada con la ONE desde 2013 cuando trabajé por última vez con el Maestro Frühbeck de Burgos, aunque he tenido la oportunidad de colaborar con la Nacional en algunas giras fuera de España. Trabajar con Afkham una vez más ha sido un verdadero placer, es un gran músico y hemos disfrutado mucho haciendo música juntos.

Ha tocado con orquestas de los cinco continentes, ¿diría que la geografía influye en el sonido de las orquestas? ¿Ha encontrado en alguna el sonido que busca?

Entiendo que cada orquesta tiene un sonido particular, trabajado y buscado por los diferentes directores que han influido de alguna manera en los músicos de la orquesta. He tocado con muchas orquestas y yo diría que se trata más bien de tradición. Sí que guardo de manera especial un recuerdo de un sonido que me fascinó, el de la Filarmónica de Viena con el 4º de Beethoven, ese acorde en si mayor tras la introducción en solitario del piano fue inolvidable.

El hecho de tocar con tantas orquestas y en tantos lugares hará que deba acomodar, en cierta medida, su repertorio a los programas de las orquestas, aún así, ¿qué obras o autor ocupan un lugar destacado en en su repertorio en estos momentos?

Durante esta temporada tengo previstos conciertos para piano y orquesta de diferentes compositores: Mozart, Beethoven, Ravel, Saint- Saëns, Schumann, Brahms, Bartok, Grieg... En algunas orquestas puedes presentar tus propuestas y en otras es más complicado porque hay alguna idea programática que hace más conveniente un concierto que otro.

Su agenda también incluye conciertos de cámara, ¿cómo se enfrenta a ellos?

Es una experiencia fantástica poder hacer música de cámara con colegas como el Cuarteto Quiroga o Tabea Zimmermann. En la música de cámara podemos encontrar verdaderas obras maestras de los grandes compositores. Es un verdadero placer ensayar, trabajar y disfrutar con músicos a los que admiras y con los que te une una relación de amistad.

Tiene un proyecto discográfico en el horno.

En los próximos meses saldrá al mercado un CD que grabamos el pasado mes de septiembre de 2016 en Múnich con la Filarmónica de Múnich y Pablo Heras-Casado, dedicado a Bartók, con su Concierto para orquesta y el Concierto núm. 3 para piano y orquesta. Más adelante, durante 2018, hay previsto un proyecto de Harmonia Mundi con distintos artistas del sello que estará dedicado al compositor francés Debussy con motivo del centenario de su muerte.

Los cantantes se reservan determinados roles para momentos futuros de su carrera, ¿los pianistas hacen lo mismo? ¿Hay obras que ha decidido no tocar, en público, por el momento?

No he pensado en obras que no tocaría en público en este momento, prefiero centrarme en las obras que me gustaría in añadiendo a mi repertorio, ir preparándolas con mimo y con mucha tranquilidad, pero sin pensar en reservarlas ni nada parecido, e ir planificando su inclusión en mi calendario.

Mientras preparaba estas preguntas, escuchaba su disco de Schubert, el Andante sostenuto de la Sonata 960 me ha conmovido...

 Le agradezco sus palabras. Desde luego, ese segundo movimiento es de una enorme profundidad y una gran carga emocional.