Si pensamos a la Pasión según san Mateo de Bach no cabe duda de que se trata de una de las grandes obras de la música religiosa de todos los tiempos, cuya programación, por cierto, no suele faltar nunca en estas fechas. Sin embargo, en su época no causó más impacto que cualquier otra obra del Kantor de Leipzig, puede que por la calidad constante a la que Bach tenía acostumbrados a sus empleadores, o tal vez porque su complejidad no permitió, en aquel momento, una ejecución a la altura de la composición. Pero en perspectiva, está claro que no es una obra más en el catálogo, sobre decir que superlativo, del compositor alemán. Por ello, el desafío hodierno es el de imaginar el sonido de la época a la vez que su excepcional monumentalidad.

Stéphane Degout, Julian Prégardien y Raphaël Pichon con el Ensemble Pygmalion © Impacta
Stéphane Degout, Julian Prégardien y Raphaël Pichon con el Ensemble Pygmalion
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Raphaël Pichon y su Ensemble Pygmalion han grabado en 2022 esta Pasión para Harmonia Mundi y la han incorporado a su repertorio en vivo, ofreciéndola en esta visita madrileña. La mejor forma de hacer justicia a esta interpretación es afirmar que es una exaltación de la perfección bachiana, de una música que difícilmente puede decepcionar pero que en las manos adecuadas alcanza una profundidad y belleza insuperables. Y Pichon, junto con su formación y unos sólidos solistas, han sido esas manos: desde el coro inicial, junto a los muy preparados Pequeños Cantores de la ORCAM, pudimos apreciar un dramatismo solemne pero sin paroxismo, unos tempi ágiles, pero dentro de su armonía interna, un color de una calidez que permite empastar los dos conjuntos y los dos coros al mismo tiempo que sabe diferenciarlos y contrastarlos. Pichon dispuso algunos movimientos de elementos del coro y de los solistas, pero no por afán escénico sino por aprovechar todo el espacio sonoro, construyendo una acústica propia.

Las voces emergieron del coro, algunas con más protagonismo que otras, y cabe seguramente destacar a la mezzosoprano Lucile Richardot, con una voz de amplio respiro y rotunda intensidad en arias como "Buss und Reu" o "Erbarme dich, mein Gott" o el dúo con coro "So ist mein Jesus gefangen" junto con Julie Roset, muy solvente también con una voz cristalina y bien articulada. Interesante asimismo Alex Rosen, tanto como Pilatos como Caifás, con una voz de bajo bien asentada, de emisión constante y contundente. Por su parte, Stéphane Degout resultó muy completo en todos los aspectos, como Jesús, mayormente en los recitativos, y en las arias de bajo en la parte final, en las que a pesar de lo profundo del registro brilló por la agilidad y por un timbre aterciopelado. El Evangelista de Julian Prégadien resultó excepcional por un dramatismo concentrado en la palabra y en la articulación de la prosodia, que se tradujo en una narración de una increíble intensidad.

Raphaël Pichon y el Ensemble Pygmalion en el Auditorio Nacional © Impacta
Raphaël Pichon y el Ensemble Pygmalion en el Auditorio Nacional
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La energía de los coros se alterna con la serenidad de los corales, magníficamente dibujados, hasta el sobrecogedor "Wenn ich einmal soll scheiden", tras la exhalación de Cristo. Las arias y airosos son dilataciones temporales de la narración, en lo que Bach da vida a combinaciones tímbricas siempre nuevas; y los recitativos son la clave del éxito de la interpretación, lo esencial se sostiene magníficamente sobre un soberbio bajo continuo y una profundización ejemplar del texto y la partitura. Todo está en su sitio y funciona como un monumental fresco en el que las figuras cobran vida.

La ovacionada interpretación de Pichon nace, además, de un profundo conocimiento de la obra, de una obsesión por los detalles y unos músicos y cantantes excelentes. Trasluce la capacidad de comprender la inmanente unidad formal que atraviesa la obra junto con una radical espiritualidad que nos interpela más allá de un estricto sentimiento religioso.