La presencia de William Christie con su Les Arts Florissants y un estimulante elenco de jóvenes cantantes que no superan los veinticinco años ha sido uno de los grandes atractivos de la Programación lírica de La Coruña. Partenope es uno de los ejemplos más relevantes dentro de la escasa producción cómica de Handel. Su rocambolesca acción da pie a una dilatada sucesión de arias y números de conjunto, más breves de lo habitual, pero siempre de lo más inspirado. Una vez más en la programación lírica fue una semi-escenificación en la que todos los cantantes pusieron lo máximo de su parte para dar vida a la divertida trama. Sin embargo, esto no fue suficiente para enganchar al público que apenas mostró complicidad, salvo en el simpático duelo final entre Arsace y Rosmira.

Partenope en el Teatro Colón de La Coruña
© Asociación Amigos de la Ópera de A Coruña

El gran problema de la velada no fue este, sino el injustificable recorte que sufrió la partitura, y que en cierto modo podría explicar el inadecuado seguimiento de la acción por parte del público. Fue el papel de Arsace el más afectado, suprimiéndose sus arias "È figlio il mio timore", "Poterti dir vorrei" y "Fatto è Amor"; pero también Partenope en sus "Care mura" y "Voglio amare"; Rosmira en "Quel volto me piace" y finalmente "La gloria in nobil alma" de Emilio. A estos expurgos se sumó la omisión de un par de sinfonías orquestales. La guinda fue la asombrosa decisión de Christie de reducir los tres actos a dos, continuando la representación al final del Acto I sin solución de continuidad. Sólo se puso final a la primera parte de la velada tras el coro "Vi circondi la mano" del Acto II. Brillante conclusión, pero ajena a la intención del compositor. Tras el descanso, se retomó el segundo acto y se procedió al tercero; una vez más sin pausa.

Sorprendentes decisiones en un paladín del historicismo como es William Christie; pero está claro que los tiempos han cambiado y los principios artísticos cada vez son menos sagrados frente a otros intereses. Es de lamentar que en el programa no se hubiesen anunciado estas delecciones, pues el público merecía ser conocedor de las mismas de antemano. Olvidadas estas sombras, la dirección de Christie, casi octogenario, pero en envidiable plena forma, fue lúcida, muy especialmente en los números orquestales. El acompañamiento no estuvo tan acertado, llegando el conjunto a dejar solas a las voces en frases puntuales de varias arias, lo cual transmitió una sensación de falta de preparación. El conjunto vocal mostró talento vocal y un buen futuro por delante, aunque no todos los cantantes encajan de la misma manera en este tipo de repertorio.

Helen Charlston y Hugh Cutting
© Asociación Amigos de la Ópera de A Coruña

Partenope fue Ana Vieira Leite; una voz plena de cualidades, pero sin embargo sus agudos no parecen los de una cantante de su juventud, lo cual no deja de ser preocupante. El Arsace de Hugh Cutting, estudiante del Royal College of Music, se enfrentó a todo un repertorio de hermosísimas arias escritas por Handel para el famoso castrato Senesino. Destacó su fraseo, versátil y musical y una gran facilidad en las agilidades, como mostró su trascendente "Furibondo spira il vento". Helen Charlston como Rosmira se mostró como una voz ancha y grande, con mucha expresividad, pero sin la ligereza necesaria para cantar el repertorio barroco. En agilidades, como la de la obligada aria de furor "Furie son dell’alma mia" su coloratura fue plana. La sensación es que se encontraba un tanto fuera de lugar, pero probablemente en otro tipo de repertorio mejore muchísimo. La veremos pronto en Coruña en el Elías de la Sinfónica de Galicia. Ermindo fue Alberto Miguélez. Posee una voz grave, rica, relajada, muy natural, con consistencia y apoyo. Sin embargo, tiene por delante un importante trabajo en los agudos en los que su color y su manera de emitir, se resiente. En las agilidades, como "Nobil core che ben ama da un poco más de fuerza, pero estas no fluyen con luminosidad. Emilio fue Jacob Lawrence, el mejor cantante en su conjunto de todo el elenco. Muy equilibrado en todos los aspectos, posee un hermoso timbre, un color homogéneo y una buena respiración que le permite afrontar las agilidades con peso. Su "Barbaro fato" del Acto II fue su momento estelar.

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