Una vez más, ha llegado ese momento del año en el que aquí, en Bachtrack, respiramos hondo y nos metemos de lleno en las estadísticas de las interpretaciones del pasado año. En 2019 publicamos cerca de 35 000 conciertos, óperas y danza, el mayor número hasta ahora.

No es nuevo para nosotros desesperar al observar la lentitud con la que cambia la música clásica y, de hecho, algunos de los datos de 2019 muestran, podríamos decir, cierta continuidad (Beethoven y Mozart encabezan la lista de compositores, con Brahms y Bach entre los cinco primeros). Pero si observamos las cifras con más detenimiento veremos que, lento pero seguro, hay cierto progreso: más compositoras y directoras, más música contemporánea interpretada y más variedad en el repertorio operístico. Toda la escena resulta efervescente desde donde la observamos, y nuestros colaboradores están tan entusiasmados como nosotros con la música y los músicos que han escuchado y presenciado durante el año.

Puede consultar toda la infografía aquí. Además, a continuación les dejamos nuestras reflexiones y las de algunos de los protagonistas.

Año Beethoven, y aún hay más por llegar…

Al concluir el aniversario de Bernstein, Beethoven ha recuperado su puesto en la cumbre de “las obras de concierto más interpretadas” (además del habitual “compositor más interpretado”). En un año de agitación política, quizá el mundo necesitaba un poco de heroísmo para levantar los ánimos, porque la sinfonía que ha subido al primer puesto ha sido la Heroica, desplazando al martilleante destino de la Quinta. Quizá también necesitábamos una vía de escape y retornar a la naturaleza, ya que Las cuatro estaciones de Vivaldi y Cuadros en una exposición de Mussorgsky han entrado en los seis primeros puestos. Y con la conmemoración del 250 aniversario de su nacimiento, habrá mucho más Beethoven en 2020, ya que Bonn (su lugar de nacimiento), Viena (ciudad en la que desarrolló gran parte de su carrera) y Praga (de donde procedían muchos de sus patronos) encabezan la programación de eventos especiales en auditorios por todo el mundo.

Susanna Mälkki, JoAnn Falletta, Mirga Gražinytė-Tyla
© Simon Fowler, Heather Bellini, CAMI

Más progreso entre las mujeres…

En los últimos años, no hemos sido los únicos en señalar la escasez en los programas de clásica de música de compositoras. Es demasiado tarde para reparar el daño de los siglos pasados, pero las mujeres también han estado poco representadas en la música contemporánea. De todos modos, se comienza a vislumbrar cierta tendencia a la mejora. Cuando en 2016 miramos nuestras estadísticas por vez primera, solo había 7 compositoras entre los 50 compositores contemporáneos más interpretados. En 2019, esa cifra casi se ha doblado y son 13 las mujeres de la lista; Cecilia McDowall lidera el grupo. Numerosas obras de las interpretadas son corales, así que hemos preguntado a McDowall qué piensa de esto:

Hay mucho interés en la música coral en la actualidad y esto anima mucho; parece que goza de buena salud. Se está componiendo de maneras muy innovadoras y creativas para coros, y esto, me parece, conecta con el público y lo atrae a este mundo sonoro tan especial.

Aunque compongo para orquesta, cámara e instrumentos a solo, siempre me ha encantado componer para la voz y buscar el texto adecuado para musicar es parte del proceso. Disfruto especialmente el trabajo con coros que me encargan cosas: en 2019 la Sociedad Coral de Wimbledon me encargó el Da Vinci Requiem para conmemorar el 500 aniversario de la muerte de Leonardo y en 2020 trabajaré en obras que me han encargado la Royal Philharmonic Society, los BBC Singers y el Kansas City Chorale.

Ceclia McDowall
© Karina Lyburn

Es el séptimo año que observamos el número de mujeres en el pódium de los auditorios de conciertos. En 2013, el número de mujeres entre los 100 directores más ocupados era, tristemente, UNA. En 2019, han sido 8, con JoAnn Falletta, Susanna Mälkki y Mirga Gražinytė-Tyla fuertes entre los primeros. Todavía estamos lejos de alcanzar ningún tipo de paridad, pero al menos las cosas se mueven en la dirección correcta.

…pero los directores top son hombres

Una cosa no ha cambiado: los directores top son hombres y hay tanta demanda por los grandes nombres que un selecto número de directores ostentan varios grandes puestos. Por ejemplo, Paavo Järvi dirigió nada más y nada menos que 88 conciertos en 2019 y su currículum revela 8 cargos, cuatro de ellos al nivel de director principal y director artístico. Dirigir es una actividad física muy exigente y Järvi lo hace en EE. UU., Japón y numerosas ciudades europeas. ¿Cómo consigue estar en suficiente forma para llegar a todo?

Para mí dirigir es un verdadero placer. Me gustaría no tener que viajar tanto, pero dirigir conciertos me aporta mucha energía y dicha. Si tienes la suerte de haber tenido cuatro de las mejores orquestas del mundo como parte de tu familia, es todo con lo que uno podría soñar, así que nunca pienso en la dirección como una carga, es un gusto y me aporta energía. ¿Qué más podría pedir un músico? Tienes la posibilidad de explorar muchísimo repertorio con músicos de un altísimo nivel.

Estar en forma no es un problema porque dirigir es mi ejercicio físico, pero dado que me aporta tanto placer, no me parece “ejercicio físico”. En cuanto a viajar, es la parte más ardua, teniendo en cuenta además que llevo mucho equipaje y cargo con muchísimas partituras, resulta muy pesado. Por fortuna, no viajo tanto como un instrumentista, cuyos compromisos en giras pueden resultar extenuantes. Estar en un lugar durante largos periodos de tiempo definitivamente ayuda, aunque la desventaja para mí es que no estoy en casa todo lo que me gustaría. Esos momentos son sagrados.

Paavo Järvi
© Julia Bayer

¿Los gustos en la ópera se están diversificando, por fin?

El top ten de las óperas no sorprenderá a nadie: Zauberflöte, Traviata, Butterfly, Bohème, Carmen, Rigoletto, Tosca, Don Giovanni, Barbiere, Figaro. Pero si observamos con más detenimiento encontramos signos de cambio: el porcentaje de interpretaciones de óperas de los tres grandes (Verdi, Puccini y Mozart) ha bajado de un 34% en 2017 al 29% el pasado año: lo que se traduce en 500 interpretaciones más de óperas de otros compositores.

Nuestros colaboradores han encontrado más variedad a la que hincar el diente. Hemos reseñado 14 estrenos mundiales en 2019, más que nunca antes, y casi un tercio de las producciones que hemos reseñado eran nuevas – comparado con un 14% en 2016 y solo un 4% en 2015.

No es un seísmo, pero sí demuestra cierto movimiento. Solo cabe esperar que esos auditorios que están siendo tan audaces como para ampliar su repertorio descubran que el público está encantado y es tan audaz como ellos.

Estrellas operísticas flexibles

Por último, en un mundo operístico lleno de especialistas, nos encantaría honrar a algunos artistas que han demostrado ser auténticos todoterrenos. Hay, por supuesto, muchísimos cantantes de ópera que pertenecen a la plantilla de un teatro y cantan un gran número de papeles. También hay muchísimos cantantes que desarrollan carreras internacionales y cantan en distintos teatros. Pero hay unos pocos que mantienen una gran variedad de papeles en repertorio y los interpretan por todo el mundo.

Entre las mujeres: Sondra Radvanovsky puede que sea una incondicional del Met, pero ha cantado también en París, Londres, Edimburgo, Viena y Barcelona, y su repertorio va desde el bel canto (Il pirata de Bellini y Roberto Devereux de Donizetti) a roles más sustanciosos como Aida y Tosca, y ha cantado en cuatro idiomas: alemán, italiano, francés y checo. En cuanto a los hombres: Michael Volle ha cruzado el Atlántico también y ha cantado desde papeles wagnerianos como Wotan y Hans Sachs hasta otros más cómicos (Falstaff de Verdi y Herr Fluth en The Merry Wives of Windsor de Nicolai) o comedia romántica (Arabella) y tres papeles bíblicos.

¡Aplausos para estos y todos los demás artistas que nos ofrecen un entretenimiento tan enriquecedor y de formas tan variadas!