Tras estudiar en Bulgaria y obtener primeros premios en distintos concursos (el Concurso Wieniawski en 1985 con Maxim Vengerov, y el Carl Flesch en 1988) Vesko Eschkenazy se marchó a Londres a terminar sus estudios en la Guildhall School. Pero ha sido en Holanda donde ha depositado su sombrero y el estuche de su violín, convirtiéndose en concertino de la Orquesta de Cámara de Holanda y en la Filarmónica antes de ser seleccionado para el mismo puesto en la Royal Concertgebouw Orchestra en Ámsterdan en 2000, con tan solo 30 años. Nos cuenta cómo fue el conseguir el puesto y las particularidades del mismo.

Vesko Eschkenazy © Diliana Florentin
Vesko Eschkenazy
© Diliana Florentin

¿Cómo llegó a concertino de la Royal Concertgebouw Orchestra?

Conseguí el puesto de concertino después de que un amplio comité de la orquesta me eligiera tras una audición en tres etapas. La última fase consistió, de hecho, en liderar la orquesta durante una serie de conciertos. Nunca conocí a los otros aspirantes ya que todos tuvimos las pruebas en distintas fechas.

¿Cuál es el papel del primer concertino dentro de la orquesta?

Cuando hablamos de concertino, pensamos en la persona que está sentada en el primer atril a la izquierda del director (visto desde el público). Esta posición permite que todo el mundo en la orquesta tenga contacto visual con la persona ahí sentada. Para el director también resulta el lugar más fácil con el que conectar. El concertino es el músico/violinista a través del cual el director se comunica con toda la orquesta. En otras palabras, el concertino es el eje de comunicación para toda la orquesta. Los solos de violín del repertorio orquestal están escritos para él, es responsable de mantener la disciplina en el escenario y siempre participa en las audiciones y otras comisiones. Por último, pero no menos importante, el concertino cumple un papel social y debe mostrarse accesible a todos los colegas y escucharlos cuando sea necesario, y resolver conflictos que puedan surgir. Debe ser líder tanto en el escenario, como fuera de él. Todo esto solo es posible cuando existe un clima de confianza y respeto entre la orquesta y el concertino.

¿Cómo lleva a cabo la comunicación entre el director y la orquesta?

Trato de encontrar la mejor manera para cada uno de nuestros directores. Cada uno tiene un estilo diferente en sus planteamientos musicales y a la hora de ensayar. En función de como trabajen, el concertino ayuda e incluso mejora ese proceso y puede crear la conexión y la confianza necesarias entre director y orquesta para conseguir los mejores resultados posibles. Instrucciones y sugerencias al director en relación con lo que se esté trabajando son bien recibidas la mayor parte de las veces: los directores que son nuevos necesitan más feedback para poder aprender más de la orquesta y poder sacar lo mejor de la misma. Los directores que conocen bien la orquesta no necesitan ese feedback, pero pueden necesitar otro tipo de apoyo, por ejemplo, sugerencias para los arcos, consejos logísticos o a veces solo una conversación informal que hace que todo el mundo pase un rato agradable en el escenario. Todo esto varía de un director a otro y sucede gracias al concertino, que se guía por intuición y experiencia.

Independientemente de la visión musical del director, ¿qué iniciativas puede tomar en relación con la interpretación?

Las orquestas de mucha tradición tienen un gran acervo musical y es uno de los factores que las hacen extraordinarias. Eso no significa que el director no pueda marcar su pauta al interpretar la partitura, e incluso si hay una idea potente que funciona, merece la pena intentarla. Pero no debemos olvidar que cada orquesta tiene ciertas características distintivas o “especialidad” que es bueno que el director conozca y explore, y el concertino está ahí para recordárselo y señalárselo. Ayuda mucho el hablar con el director si hay una cuestión interpretativa que resolver. Al fin y al cabo, el hacer música es sobre todo hablar con el otro, comunicarse con el lenguaje de la música.

Una orquesta es un organismo complejo, con su propia estructura jerárquica entre las diferentes secciones. ¿Cómo se asegura de que los distintos niveles funcionan bien y sin conflicto?

Nuestra orquesta está basada en el trabajo en equipo y en el espíritu de equipo. Por supuesto todos somos conscientes de las jerarquías, pero no hay necesidad de recordarlo constantemente. Cada miembro sabe como funciona este organismo y todos tratamos de hacer lo mejor desde nuestras posiciones. En mis 18 años como concertino de la RCO no ha habido ni una sola vez en la que haya tenido que recordar a un colega que hay un escalafón y cómo funciona.

¿Hay algo en el mundo del concierto que le gustaría que cambiara?

Estaría bien que los miembros de la orquesta se inclinasen para saludar al final del concierto, no solo el director, pero es poco práctico y no se hace.