La orquesta de la Universidad Nacional Autónoma de México tiene poco contacto con la Facultad de Música de la institución; esta noche asistimos a uno de esos escasos pero felices encuentros. Tuvimos la presencia de dos muy talentosos músicos, ganadores del concurso organizado por la propia facultad y la Dirección General de Música para participar como solistas con la OFUNAM: Bryan Fernando Flores (marimba) y Ulises Miranda (tuba).

La directora de orquesta Anna Skryleva © www.annaskryleva.com
La directora de orquesta Anna Skryleva
© www.annaskryleva.com

En el primer número el joven percusionista interpretó el Concierto para marimba y orquesta de cuerdas de Emmanuel Séjourné, obra claramente concebida para lucimiento del solista y que explota todos los recursos de la marimba que tan bien conoce el compositor. La combinación con una pequeña orquesta de cuerdas consigue un interesante equilibrio que en todo momento permite oír a la percusión solista y en algunos pasajes incluso se establece un rico diálogo entre estos instrumentos de naturalezas tan diferentes. El primer movimiento, lento, inicia con las cuerdas exponiendo el tema; la marimba interrumpe con un solo, y a partir de ahí se establece la interacción. En este ambiente lento, donde el compositor explota la cualidad melódica de esta percusión, el joven intérprete consiguió “cantar” unas líneas ligadísimas y muy expresivas. Los mejores momentos de este movimiento fueron sin duda los solos de marimba y la interacción con el concertino y el primer chelo. Por momentos, sin embargo, en la obra no parece haber un buen ensamblaje, y las cuerdas se perciben como un fondo sobre el que el solista interviene sin mucha conexión. En contraste, el segundo movimiento, rítmico y enérgico, con influencias de jazz, explota la cualidad percutiva de la marimba y con virtuosismo combina pasajes muy rítmicos con otros más melódicos. Desde el primer solo, Flores mostró un sólido dominio del instrumento y una contagiosa musicalidad: consiguió cambios de matiz muy finos, complicados saltos, unos cantábiles realmente sorprendentes, y abarcó el registro completo exigido por la obra recorriendo las placas de madera con desplazamientos casi dancísticos. El muy ovacionado ganador del concurso nos ofreció como encore un arreglo de “Libertango” de Astor Piazzolla.

Como segundo número de la noche tuvimos el cONCERTO fOR tUBA (sic) de Jorge Salgueiro, obra en cinco movimientos continuos cuya principal cualidad es que nos muestra todas las posibilidades de un instrumento que normalmente se ubica como soporte armónico y al que sólo un puñado de compositores audaces le han dado rango de solista. Para conseguir este objetivo Salgueiro propone una pequeña orquesta de cuerdas, maderas y percusiones, más un importante grupo de metales que apoyan al solista y conversan con él. La tuba inicia su intervención en el primer movimiento en el registro más grave y oscuro, con pasajes notables. A partir del segundo movimiento hay un despliegue de posibilidades del instrumento: pasajes muy rítmicos con trazos rápidos, técnicas extendidas (formas no convencionales de tocar el instrumento para obtener sonidos inusuales), largos pasajes en los registros medio y agudo, cadenzas virtuosísticas, etcétera. Aunque por momentos el registro de la tuba hace complicada la competencia con la masa orquestal, la exquisita interpretación de Miranda regaló al público un novedoso encuentro con la tuba que seguramente para gran parte de los asistentes fue un feliz descubrimiento. Como encore, el intérprete nos ofreció Premier jour de Fabien Wallerand, una obra para tuba sola en la que se pudo apreciar más plenamente la talla del intérprete y su maestría.

Mientras tanto, la rusa Anna Skryleva, directora huésped, cedió discretamente el protagonismo a los solistas acompañándolos. Después del intermedio, ahora sí con una orquesta completísima y una gestualidad más expresiva, guió a los músicos por una selección de números de El lago de los cisnes, de un compositor para ella muy familiar. Daba gusto ver cuán atentamente la seguía la orquesta, que ofreció así una emocionante interpretación de esta conocida y querida obra de Tchaikovsky.